Jugar nos hace

Jugamos para aprender. Jugamos los seres humanos y los animales.

Los juegos nos plantean situaciones en las que hay algo que resolver. Y ese algo lo resolvemos usando el ingenio, la imaginación. Jugar nos adiestra en los retos intelectuales.

Entonces, si no jugamos, no aprendemos.

Hemos encontrado un artículo en el que se describe lo que descubrió Jaak Panksepp sobre el motivo por el cual jugamos. Si bien no concluye nada muy concreto, sí desmiente algunos tópicos como el de que jugamos para aprender a cazar.

Chalking

Chalking está pensado para desarrollar la imaginación. Las formas son el aliciente, ya que pueden ser todo lo que imagines.

¿Por qué siguen jugando los mamíferos? Lo que observó Panksepp es que “cuando las ratas son jóvenes el juego parece iniciar cambios duraderos en zonas del cerebro utilizadas para pensar o procesar las interacciones sociales“. Según un artículo publicado en nprEd Scientists Say Child’s Play Helps Build A Better Brain, esos cambios implican que se enciendan o apaguen determinados genes; jugar activa la neocorteza al completo y, de los 1.200 genes que Panksepp estudió, alrededor de un tercio cambiaba de forma significativa con solo media hora de juego al día.

La teoría de Panksepp es, pues, que jugar provoca cambios sustanciales en el desarrollo del cerebro, pero que el juego no sirve para desarrollar habilidades físicas sino habilidades sociales y la capacidad de interactuar del individuo. “El juego es lo que prepara un cerebro joven para la vida, el amor e incluso las tareas del colegio”, asegura Sergio Pellis, investigador de la Universidad de Lethbridge en Alberta (Canadá). “Ya sea jugar a pelearse o hacer un castillo de arena”, añade, “los niños tienen que negociar y plantearse ¿cómo vamos a jugar? ¿qué reglas vamos a seguir? Y de esta forma el cerebro construye nuevos circuitos en la corteza prefrontal y aprende a navegar en estas complejas interacciones sociales“.

En definitiva, jugar nos enseña a vivir. Maravilloso ¿no?

Referencia: Porqué jugar es más importante para el cerebro que los libros, por Antonio Martínez Ron, de Neurolab, 19 de agosto de 2014.

  , , , , , , , , , , ,


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*