Que hablen de nosotros

El tercer pack que salió de nuestra fábrica era para unos amigos que se lo querían regalar a su hermana y cuñada. Y nos hicieron el mejor test de producto que se puede hacer: observar el efecto real.

El resultado nos sorprendió y nos gustó. Que hablen de nosotros, sobre todo bien. Gracias  Amaya y Germán.

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«Buenas.

No te voy a hacer una descripción detallada y por orden, pero la reacción ha sido muy positiva. Había tres personas que no sabían nada del producto y una que había oído hablar de él pero que no lo había visto, y todas quedaron convenientemente impresionadas. La persona que había oído hablar confesó no haberse imaginado algo tan bueno.

Algunas cosas:

Se comentó que parecía algo de IKEA, por la madera y los nombres de los animales en la caja.

Hubo confusión y dificultad con el montaje. Dificultad también para comprender qué era cada cosa, qué era todo… cuestiones existenciales, vaya. Se tardó en detectar la existencia de los imanes, causando desconcierto en cuanto a cómo generar cohesión ya que las piezas no hacían clic. Algunas bocas se montaron al revés, obligando al animal a tenerla abierta como un papamoscas. El elefante causó serios problemas de orientación, trompa hacia arriba, orejas al revés.

Alguien dijo que el diseño parecía escultórico, una obra de arte, digno de escuelas como la Bauhaus y la época Decó, mejor que muchas mierdas que pasan como arte hoy en día.

Alguien dijo que cada muñeco sería único porque, al ser de madera, la veta nunca sería igual entre dos muñecos, así que todos los productos serían exclusivos.

Preferidos: hipopótamo y oso.

Una persona no pudo dejar de acariciar el animal montado durante media hora, sin darse cuenta de que estaba haciéndolo.

Alguien afirmó que había piezas encoladas porque se veía la rebaba de la cola. Tras unos minutos de investigación, se percató de lo erróneo de esa percepción. Aumentó el efecto de «objeto guay».

Todo el mundo coincidió en que era algo único y nunca visto.

Todo el empaquetado y presentación fue muy alabado. Gustó mucho encontrar la cera y el trapito para aplicarla. Todo el mundo abrió la lata y acercó su nariz.

Comprobada la existencia de cuatro animales, se decidió montar uno para cada estación: hipopótamo en verano (por ser acuático), rinoceronte en otoño (por estar en vías de extinción), oso en invierno (por la pelambre y su gusto por hábitats fresquitos), elefante en primavera (sin explicación racional, pero todo el mundo como muy de acuerdo). Sospecho que fue una bonita declaración de intenciones que no terminará de llevarse a cabo, pero nunca se sabe.

Creo que no me dejo nada relevante. Se repitieron todas esas consideraciones varias veces, con diferentes palabras. En resumen, un exitazo.

Un abrazo,

G.»

¿Alguna otra opinión real? Bienvenida.

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